El informe “Estado de las aves” evalúa la condición de las aves del país

September 9, 2014
News Release

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Las buenas noticias: las medidas de conservación
funcionan cuando se aplican

Las malas noticias: las poblaciones se han
reducido en muchos hábitats clave

(English version)

Cien años después de la extinción de la paloma migratoria, los grupos científicos y de conservación de aves más importantes del país se reunieron para publicar el informe Estado de las aves 2014, el análisis más completo de los datos de tendencias a largo plazo correspondientes a las aves de los Estados Unidos alguna vez realizado. Para los autores, los resultados son inquietantes. En el informe se observa que las poblaciones de aves se encuentran en disminución en varios hábitats clave y se incluye una “lista de alerta” de especies de aves que requieren ayuda inmediata para su conservación. Sin embargo, el informe también revela que en las áreas en las que se llevó a cabo una gran inversión en conservación, las poblaciones de aves se están recuperando. En stateofthebirds.org se puede encontrar el informe completo.

El Estado de las aves 2014 fue elaborado por el Comité Estadounidense de la Iniciativa para la Conservación de Aves de América del Norte, una asociación de agencias y organizaciones gubernamentales de 23 miembros que se dedica a fomentar la conservación de las aves. El informe se fundamenta en análisis pormenorizados de datos poblacionales provenientes de una supervisión a largo plazo. Concibe las aves como indicadores de la condición del ecosistema mediante el examen de las tendencias poblacionales de especies que dependen de uno de siete hábitats: praderas, bosques, humedales, océanos, tierras áridas, islas y costas. El informe de este año también constituye un registro de cinco años de los indicadores presentados en el informe inaugural El estado de las aves de 2009.

Luego de examinar las tendencias poblacionales de las aves en los hábitats desérticos, de artemisas y de chaparrales del oeste, los autores del informe identifican las tierras áridas como el hábitat con la reducción más marcada de la población del país. Desde 1968, en estados como Utah, Arizona y Nuevo México, se ha observado una pérdida del 46 por ciento de estas aves. El peligro de mayor envergadura lo constituyen la pérdida y la fragmentación del hábitat a raíz del desarrollo. También existen amenazas considerables para las praderas del país, en las que el informe observa una reducción de las aves reproductoras, como la perdiz montañera y el tordo arrocero, de casi el 40 por ciento desde 1968. Sin embargo, esa disminución se ha nivelado desde 1990 como resultado de las considerables inversiones en la conservación de las aves de las praderas.

“Este informe reitera las amenazas que enfrentan las aves, pero también ofrece esperanza para su futuro si actuamos juntos”, dijo Wayne Clough, secretario de la Institución Smithsonian. “Me complace que el Smithsonian ha contribuido a este importante esfuerzo, el cual demuestra que la colaboración entre agencias y organizaciones puede resultar en soluciones valiosas para los retos más difíciles”.

Si bien la fragmentación y la pérdida de hábitats son las amenazas más generalizadas y permanentes en todos los hábitats, las siguen de cerca en la lista las especies invasivas. Las especies introducidas por el hombre tienen un efecto particularmente marcado en las islas en las que las aves nativas tienen mayores restricciones respecto del lugar en que pueden vivir. En Hawái, los animales introducidos como la mangosta, las ratas y los gatos domésticos, funcionan como depredadores no naturales y causan estragos en las especies nativas, mientras que el ganado de pastoreo degrada el hábitat. Un tercio de todas las aves en peligro de extinción a nivel federal en los Estados Unidos son las especies hawaianas.

Sin embargo, al igual que con muchas aves de praderas, las especies de muchos otros hábitats clave se han beneficiado de la conservación dirigida. En general, las aves playeras a lo largo de las costas son empujadas a franjas de hábitats cada vez más pequeñas a causa del desarrollo. Pero entre las 49 especies costeras que se examinaron, se observó un aumento constante de la población del 28 por ciento desde 1968, resultado directo del establecimiento de 160 refugios silvestres costeros nacionales y de casi 600,000 acres de costas nacionales en 10 estados.

​“Ya que el ‘estado de las aves’ refleja el estado de sus hábitats, nuestros refugios silvestres, parques, playas, y otras áreas públicas son refugios críticos para muchas de estas especies, especialmente frente al cambio climático, uno de los mayores retos en la conservación de todas las especies en el siglo XXI”, dijo la Secretaria del Interior Sally Jewell. “El Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU., el Servicio de Parques Nacionales, la Oficina de Administración de Tierras y otras agencias del Interior colaboran con científicos del Servicio Geológico de EE.UU. en la conservación de estas tierras y su fauna usando prácticas basadas en la ciencia y la conservación a gran escala. Estoy orgullosa de que estas agencias han colaborado con el Smithsonian y muchos otros en el informe de hoy. El Departamento del Interior espera que continúe la cooperación para abordar estos desafíos de la conservación de nuestros hábitats”.

La creación y la preservación de grandes franjas de bosques por medio de asociaciones público-privadas en los Montes Apalaches y en el noroeste han ayudado a especies cada vez menos numerosas que dependen de los bosques, como la reinita alidorada y el herrerillo unicolor. Medidas como estas resultan esenciales, ya que las aves que dependen de los bosques se han reducido en casi 20 por ciento en el oeste de los EEUU desde 1968 y en 32 por ciento en el este.

Los humedales constituyen uno de los hábitats que se benefician más de la conservación. La Ley de Conservación de Humedales de América del Norte permitió proyectos estratégicos de conservación que abarcan un área colectiva más amplia que la de Tennessee. Si bien en algunas regiones continúa la pérdida de humedales, la Ley ha ayudado a proteger y restaurar los humedales por medio de asociaciones público-privadas en los Estados Unidos, y se ha revertido la disminución de poblaciones de aves acuáticas, como los ánades y las reinitas cerúleas.

Además de evaluar las tendencias poblacionales en los siete hábitats clave, los miembros de la Iniciativa para la Conservación de Aves de América del Norte crearon una Lista de alerta del Estado de las aves. Las 230 especies de la lista actualmente se encuentran en peligro de extinción o corren riesgo de estar en peligro si no se pone en práctica alguna medida de conservación de importancia. Cuarenta y dos de ellas son especies pelágicas (del océano abierto). Aves como el albatros de Laysan y el albatros patinegro enfrentan niveles cada vez mayores de contaminación petrolera, contaminación por plásticos y cantidades sumamente menores de peces de presa producto de operaciones pesqueras comerciales. Los niveles en ascenso de los océanos a raíz del cambio climático también hacen que los hábitats de reproducción de poca elevación de las islas hawaianas y Marshall corran riesgo de inundarse.

Más de la mitad de todas las especies de aves playeras de los Estados Unidos se encuentra en la Lista de alerta, entre ellas el chorlito melódico, el zarapito americano y el playero rojizo. La pérdida de hábitats y los cultivos sin control en América del Sur y el Caribe son algunos de los peligros más importantes.

“El informe Estado de las aves 2014 demuestra que la cooperación público-privada realmente puede fortalecer los esfuerzos de la conservación”, dijo el Secretario de Agricultura Tom Vilsack. “Las alianzas facilitadas por el Servicio Nacional de Conservación de Recursos y el Servicio Forestal han mejorado los hábitats de especies de aves y de otros animales silvestres, y también han promovido más oportunidades de recreación al aire libre e impulsado los sectores económicos relacionados. El Programa de Alianzas para la Conservación Regional, creado en la ley “Farm Bill” de 2014, ayudará a impulsar otras inversiones en nuevos proyectos de conservación. Al unir organizaciones de conservación con los agricultores, ganaderos y silvicultores estamos forjando una nueva era de alianzas para la conservación y logrando mucho más juntos de lo que podríamos hacer por separado”.

Uno de los grupos de mayor gravedad de la Lista de alerta está compuesto por las 33 especies forestales hawaianas, 23 de las cuales se encuentran incluidas en la lista de especies en peligro de extinción a nivel federal. Los autores del informe consideraron que Hawái es la “capital mundial de extinción de aves”; ningún otro lugar ha experimentado un mayor número de extinciones desde el asentamiento humano. Los autores apuntan a la conservación proactiva y fomentada mediante asociaciones como la mejor forma de recuperar las aves en peligro de extinción y mantener a otras especies fuera de la Lista de especies en peligro de extinción, no solo en Hawái sino en todos los hábitats clave.

Otro grupo de la Lista de alerta que requerirá de la cooperación internacional son las aves migratorias neo-tropicales. Estas especies que se reproducen en Norteamérica, pero migran al sur de la frontera de los Estados Unidos en invierno, ocupan 30 lugares de la Lista de alerta. Especies como el tordo de Bicknell, un ave que se reproduce en las montañas del noreste, enfrentan una rápida desforestación de los ya limitados terrenos para invernar de la isla La Española. Sin embargo, un precedente positivo radica en la reinita cerúlea, una especie que se reproduce en los bosques del este de los Estados Unidos y pasa los inviernos en los trópicos. Si bien las cifras todavía están en disminución, se ha beneficiado de las colaboraciones internacionales no solo al crear un hábitat saludable de reproducción en los Estados Unidos, sino también un buen hábitat para invernar en los cafetales colombianos.

La paloma migratoria, una vez con una población de miles de millones, constituye un recordatorio significativo de que incluso las especies que se consideran comunes pueden extinguirse si no se les presta la debida atención, como les sucedió el 1 de septiembre de 1914. Otro punto de enfoque del Estado de las aves 2014 es la importancia de que las aves comunes sigan siendo comunes. El informe identifica 33 especies, como la codorniz cotuí norteña, el gorrión chicharra y el avión zapador, que no cumplen con los criterios de la Lista de alerta, pero que se encuentran en rápida disminución en muchas áreas. Más de la mitad de la población internacional de estas aves ha desaparecido y las 33 especies combinadas han perdido cientos de millones de individuos reproductores en los últimos 40 años.

En este caso, una vez más, el informe indica que la conservación es la solución más valiosa para evitar que estas especies formen parte de la Lista de alerta. Abordar las necesidades de conservación de estas aves generará terrenos y agua más saludables y productivos para otras especies silvestres, así como para las personas.

El hallazgo más importante del Estado de las aves 2014 es simple: trabajos de conservación. Nuevamente, los patos vuelan en grandes bandadas por el Río Misisipi y por la Bahía de Chesapeake. Los cóndores de California experimentan una recuperación, de tan solo 22 aves, a más de 200 en la actualidad. Las águilas calvas, los pelícanos pardos y los halcones peregrinos (todos ellos fueron especies que una vez transitaron el destino de la paloma migratoria) ahora son abundantes. A fin de evitar extinciones futuras como las de la paloma migratoria, los autores del informe indican que la ciencia, la tecnología y el conocimiento constituyen la base de la conservación proactiva y fomentada mediante asociaciones.

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Si-401-2014

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