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The Museum Conservation Institute- Taking Care


We provide information so you can learn how to preserve stuff

El cuidado de sus pinturas

¿Qué es una pintura?

Una pintura tradicional está constituida, de abajo hacia arriba, por el soporte, la imprimación, la pintura y el revestimiento. La mayoría de las pinturas están trabajadas sobre tela o sobre un panel de madera. Los soportes de la tela se estiran sobre bastidores por medio de clavijas (cuñas planas triangulares, tradicionalmente de madera) colocadas en las esquinas, que sirven para ajustar la tensión de la tela y prevenir protuberancias y pliegues. La imprimación provee una superficie lisa para la pintura y sirve como una "esponja" a fin de absorber el exceso de elemento aglutinante de la pintura. La pintura sobre la imprimación puede constar de una o varias capas bien delgadas. Por lo general, sobre la pintura hay un revestimiento. El revestimiento, de resina natural o sintética, se usa para proveer saturación y proteger a la pintura del polvo, la abrasión y la humedad.

¿Cómo se trasladan las pinturas?

Las pinturas se deben trasladar con gran cuidado. Sólo debe moverse una pintura a la vez. Los paneles y lienzos grandes deben moverse entre dos personas o más. Tenga cuidado de no manchar las pinturas ni dejar sus huellas digitales marcadas, especialmente cuando se trata de lienzos expuestos, no imprimados, tan comunes en las pinturas del siglo XX. Asegúrese de que sus manos estén limpias. Puede minimizar el contacto con la pintura usando guantes de algodón. Se debe desprender de todo accesorio, como relojes o joyas, antes de trasladar una pintura, para evitar rayar o marcar su superficie. Cargue la pintura con las dos manos sosteniéndola de lo los lados del marco o bastidor. Finalmente, sólo mueva aquellas pinturas que tengan una superficie intacta y un marco o bastidor estable.

Si está frente a un enmarcado inadecuado u observa clavijas sueltas, deberá corregir el problema antes de trasladar la pintura. Las clavijas, pequeñas cuñas triangulares, tradicionalmente de madera, ahora también disponibles en plástico, encajan en las ranuras donde se unen entre sí las tiras del bastidor. Muchas veces las pinturas pueden haber perdido algunas clavijas a lo largo de su existencia, que se pueden reemplazar adquiriendo clavijas nuevas en una tienda de artículos de arte, colocándolas en las ranuras correspondientes.

¿Cómo se cuelgan las pinturas?

Para colgar las pinturas se deben usar herrajes fuertes de tamaño apropiado. Los ganchos se deben clavar en los pilares que sostienen la pared para asegurar su estabilidad. El alambre se debe enlazar en tornillos de ojo, asegurados a ambos lados del marco, de modo tal que la pintura quede colgando de un alambre o cable doble. El extremo del cable se debe asegurar de manera que no se hinque en el reverso del lienzo o panel. El proceso de envejecimiento de la tela del lienzo la vuelve seca y débil, de modo que cualquier alambre suelto en la parte de atrás del lienzo hará presión hasta formar una protuberancia visible sobre la superficie. Muy pocas personas asocian este resultado al método poco apropiado de colgar el cuadro, ya que éste no se encuentra a la vista.

Todos los artículos mecánicos– soportes de moldura, ganchos, tornillos de ojo, cuerdas y alambres- y todos los elementos de metal y de tela que sostienen a la pintura, aún los de mejor calidad, se deben revisar periódicamente. Los ganchos se pueden salir del yeso, los tornillos se salen de la madera, los alambres se desgastan y las cuerdas se rompen. Que su pintura no se haya caído no significa que está perfectamente segura.

¿Qué se debe considerar antes de montar una exposición de pinturas?

  • Cosas para tener en cuenta

El lugar más común para colgar una pintura es la pared. Sin embargo, en la pared hay ciertos lugares que resultan inapropiados para colgar una pintura y otros que son más adecuados, en términos de preservación. El mejor lugar de una pared para colgar una pintura es donde haya un pilar para fijar los ganchos sólidamente, lejos de cualquier fuente de calor, en un lugar con humedad relativamente estable y razonable y nunca bajo la luz directa del sol.

  • Suciedad y calor

El calor seca el material de la pintura, acelerando el proceso de envejecimiento natural. Además, cuando el aire caliente se eleva, trae consigo partículas de suciedad, de modo que una pintura que está colgada sobre una fuente que irradia calor, experimentará mucho más tizne que el normal en el resto de la sala. Las fuentes de calor también pueden ablandar la pintura y el barniz, facilitando que la tierra y la suciedad queden atrapadas en la superficie.

No se recomienda que las pinturas se cuelguen arriba de chimeneas. Además del daño causado por la irradiación de calor, el hollín y el humo pueden alterar de forma permanente el tono de las pinturas, especialmente aquellas que no están barnizadas o imprimadas.

  • Agua

El agua ocasionará la debilitación de la adherencia de las capas de pintura con el riesgo de que se pierda parte de la misma. El soporte y la imprimación son los componentes más sensitivos de la pintura a los efectos del agua. Si los daños al soporte y la imprimación son penetrantes, el daño puede traspasarse a la pintura y al barniz.

  • Humedad

No es bueno para las pinturas que la humedad relativa sea alta o baja, o que cambie bruscamente. Cuando la humedad relativa es baja los cambios químicos tienden a minimizarse, aunque también, la pintura se vuelve más quebradiza y propensa a los daños mecánicos. La humedad relativa alta tiende a minimizar los daños mecánicos, pero a su vez lleva a promover el crecimiento de organismos biológicos. Bajo estas condiciones se ha observado el crecimiento de moho manifestado en manchas negras, especialmente en pinturas sobre lienzo, sobre todo acrílicas.

Las condiciones muy cambiantes en la humedad relativa son negativas, especialmente para las pinturas hechas en paneles de madera. En respuesta a las fluctuaciones de humedad y a la reacción protectora de la capa superior de la pintura, el panel de madera se deforma lentamente adquiriendo una apariencia cóncava. Históricamente, los restauradores han podido aplanar los paneles de madera; sin embargo, con el tiempo, este proceso a causado que la pintura del otro lado del panel se descascare. Desde entonces, los conservadores aconsejan que se evite aplicar un exceso de presión a fin de restringir la tendencia natural de la madera a encorvarse.

  • Luz

Como regla empírica, las pinturas deben mantenerse alejadas de la luz ultravioleta, especialmente cuando se encuentran en exposición y almacenamiento. Los tintes y colorantes fugitivos que se usan en las pinturas, al tiempo de estar expuestos a la luz ultravioleta terminarán por decolorarse. La decoloración de los pigmentos y tintes en las pinturas afectará el equilibrio en el color de la imagen. La intensidad y la longitud de las ondas de luz que se utilizan para la exhibición de artes gráficas, en general, son seguras.

  • Desempolvado

Siempre y cuando no haya signos de pintura suelta o descascarada, se puede desempolvar una pintura de forma segura, utilizando una brocha para artistas limpia, suave y de cerda natural (con una punta de 3,5 cm a 5 cm). La pintura se debe colocar sobre una superficie acolchada limpia, sujetándola en forma vertical en ángulo hacia adelante de tal forma que el polvo caiga fuera de la superficie de la pintura. Los brochazos se deben realizar lenta y suavemente en una sola dirección a lo ancho a lo largo de la pintura, haciendo primero una pasada en una dirección y luego otra, en dirección contraria.

El desempolvado de pinturas con superficie mate (pobres en aglutinante o cargadas de pigmentos) puede bruñir la pintura creando una impresión lustrosa permanente no deseable. En estos casos se debe evitar el uso de una brocha.

Para desempolvar una pintura nunca use paños, ni secos ni húmedos, brochas de cerda dura o plumeros. Las hilachas de los paños se pueden adherir a los relieves de la pintura, la humedad puede ocasionar la pérdida de pintura y tanto las brochas de cerda dura como los plumeros pueden rayar la superficie de la misma.

  • Apoyo profesional

Si alguna vez tiene dudas sobre cómo tratar su pintura o si simplemente quiere aprender más sobre cómo cuidarla, sepa que los conservadores de pinturas constituyen la mejor fuente de información.
Los conservadores de pinturas cuentan con años de educación y experiencia trabajando con toda clase de pinturas en diferentes condiciones. Ellos podrán guiarlo para preservar y cuidar su pintura de manera que ésta luzca lo mejor posible por la mayor cantidad de tiempo.

Bibliografía seleccionada

Carr, Dawson W. Y Leonard, Mark, Looking at Paintings: a Guide to Technical Terms, Malibu, CA: Museo John Paul Getty, 1992.
Gettens, Rutherford J. y Stout, George L., Paintings Materials, New York, NY: Publicaciones Dover, 1996.
Gottsegen, Mark David, The Painter's Handbook, New York, NY: Publicaciones Watson-Guptill, 1993.
Keck, Caroline K., A Handbook on the Care of Paintings, Sociedad Americana para la Historia Estatal y Local, 1965.
Keck, Caroline K., How to take Care of your Pictures, New York, NY: Columbia University Press, 1948.
Thomson, Garry, The Museum Environment, Segunda edición, MA: Butterworks, 1986.

Documento preparado por Jia-sun Tsang, Conservador de pinturas

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